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El crecimiento del sector alimentario tailandés impulsa el aumento de las importaciones de pasta de tomate en el sudeste asiático.

Aug 11, 2026

Bangkok — La industria alimentaria tailandesa lleva años expandiéndose, y el ingrediente clave que la une es la pasta de tomate. Este producto concentrado, elaborado mediante la cocción y reducción de tomates maduros, es fundamental para salsas, platos preparados, fideos instantáneos y la gastronomía de los hoteles. A medida que las exportaciones de alimentos tailandeses alcanzan nuevos máximos y la producción regional crece, la demanda de importación de pasta de tomate aumenta, y los expertos del sector afirman que esta tendencia aún tiene potencial de crecimiento.

 

Las exportaciones de alimentos de Tailandia siguen batiendo récords.

Tailandia consolidó su posición como potencia alimentaria mundial en 2024, cuando las exportaciones de alimentos alcanzaron la cifra récord de 1,6 billones de baht y el país se situó entre los doce principales exportadores de alimentos del mundo, según datos comerciales oficiales. El sector de procesamiento de alimentos ha sido un contribuyente clave, enviando condimentos envasados, conservas y comidas congeladas listas para consumir a mercados de Asia, Europa y Estados Unidos. Detrás de este motor de exportación se esconde una sencilla realidad de la oferta: muchas líneas de alimentos procesados ​​dependen de ingredientes semielaborados importados, y la pasta de tomate es uno de los más utilizados.

 

¿Qué impulsa la demanda de Pasta de tomate

Varias tendencias concurrentes están impulsando el consumo. La recuperación del turismo internacional ha acercado los volúmenes de hoteles, restaurantes y servicios de catering a los niveles previos a la pandemia, y los platos a base de tomate siguen siendo básicos tanto en la gastronomía occidental como en la asiática. Al mismo tiempo, los cambios en los estilos de vida han incrementado la demanda de alimentos precocinados: las salsas listas para cocinar, los paquetes de fideos instantáneos y las comidas congeladas utilizan pasta de tomate como ingrediente base. Los informes del sector también señalan un sólido crecimiento en el segmento de condimentos y salsas de Tailandia, una de las categorías de exportación de alimentos de mayor crecimiento del país.

En cuanto a la oferta, la producción tailandesa de tomate se centra principalmente en el mercado de fruta fresca, donde se vende para consumo directo. Los volúmenes de procesamiento son limitados, lo que obliga a los fabricantes locales a depender de la importación de pasta de tomate —que suele enviarse en bolsas asépticas, bidones o latas— para cubrir la demanda. Este desequilibrio estructural implica que es improbable que la demanda de importaciones disminuya, incluso en años de buenas cosechas nacionales.

 

Sudeste Asiático: Un mercado de demanda regional

Tailandia no es la única. Los fabricantes de alimentos y bebidas de todo el sudeste asiático —en Vietnam, Indonesia, Filipinas y Malasia— están invirtiendo en nueva capacidad de producción, creando una demanda regional de productos de tomate procesado. El comercio dentro de la región también se está intensificando: datos oficiales muestran que el comercio agroalimentario entre China y la ASEAN aumentó un 8,9 % en los primeros diez meses de 2025, siendo los alimentos procesados ​​una de las categorías de mayor crecimiento.

Para los importadores, la oferta de proveedores se ha ampliado. China, el mayor productor mundial de tomate, se ha convertido en una importante fuente de pasta de tomate para los compradores del sudeste asiático, gracias a sus grandes plantas procesadoras en Xinjiang y a los precios competitivos de los grados estándar, como el concentrado doble con un contenido de sólidos solubles (Brix) de entre el 28 % y el 30 %. Los productores de Turquía, Italia y Estados Unidos abastecen el segmento premium del mercado, donde los compradores están dispuestos a pagar más por el origen y los estándares de procesamiento.

 

Qué deben tener en cuenta los compradores en 2026

Los observadores de la industria aconsejan a los importadores que estén atentos a tres cosas. Primero, el clima de cultivo: la producción de tomate en las principales regiones productoras se ha vuelto más volátil, y la escasez de suministro mundial puede hacer que los precios de la pasta suban rápidamente. Segundo, las especificaciones de calidad: el nivel brix, el color, la acidez y los límites de residuos varían según el grado y el mercado, por lo que los compradores deben solicitar informes de pruebas de laboratorio y certificaciones como HACCP, ISO o BRC Antes de comprometerse. En tercer lugar, el embalaje: las opciones de bolsa en bidón aséptica y a granel son más económicas para usuarios industriales, mientras que los formatos de sobre y lata se adaptan mejor a la distribución minorista y de servicios de alimentación. Se recomienda ampliamente distribuir los pedidos entre dos o tres proveedores para gestionar tanto el riesgo de precio como la fiabilidad de la entrega.

 

Perspectiva

Con las exportaciones de alimentos de Tailandia aún en ascenso y la fabricación regional de alimentos en expansión, las perspectivas para las importaciones de pasta de tomate siguen siendo positivas. Productores chinos como AHCOF, que opera Procesamiento de la pasta de tomate Las instalaciones y las exportaciones a mercados de Asia y África son algunos de los factores que impulsan a los proveedores a fortalecer su presencia en el sudeste asiático. Para los compradores de alimentos, la conclusión práctica es clara: la pasta de tomate ya no es un producto que se compra por impulso, sino un ingrediente estratégico que merece una planificación anticipada para la temporada alta.

 

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